La adolescencia de antes vs. la de hoy

Adolescencia moderna

¿Una adolescencia tormentosa es normal?

La imagen estereotipada de la adolescencia como un período turbulento y complicado es atribuida a Stanley Hall, Anna Freud y Erik Erikson, autores muy importantes quienes a finales del siglo XIX y mediados del siglo XX desarrollaron estudios que apoyan la tesis de que la adolescencia debe ser definida como una etapa de storm and stress (tormenta y estrés), argumentando que su conflictividad característica era normal y deseable para el desarrollo del ser humano. Debido a esta postura, se ha generado una suerte de actitud de miedo, rechazo y prejuicios hacia los adolescentes que perjudica su interacción con el mundo adulto, viéndose reflejado en conflictos intergeneracionales, familiares y escolares (Oliva & Parra, 2004).

Fue tal la aceptación de la teoría que refuerza la percepción negativa de la adolescencia que luce normal que los medios de comunicación reflejen la asociación entre adolescencia y crimen, o de violencia y consumo de drogas, en sus producciones para radio y televisión (Casco, 2003; Dorfman y Schiraldi, 2001; como se citó en Oliva & Parra, 2004). Esta percepción fue acompañada por el estudio del ser humano desde un modelo basado en el déficit.

 Nuevos estudios

Es solo a partir de las décadas mas recientes que comienza a observarse más de cerca este estereotipo y a cuestionarse su validez, especialmente a partir de los estudios de Coleman (1980; como se citó en Steingberg y Levine, 1997), Eccle, Midgley, Wigfield, Buchanan, Reuman, Flanagan, Maciver (1993; como se citó en Steingberg y Levine, 1997), Steinberg y Levine (1997), quienes afirman y demuestran que los problemas emocionales y conductuales que se presentan durante la transición adolescente y que fueron descritos desde el déficit por Hall, Freud y compañía son en realidad menores que los planteados, generando una nueva visión o paradigma que sostiene la tesis de que en realidad en aquel entonces se estaba observando los jóvenes durante sus años de transición desde una perspectiva y visión pesimista y reduccionista que es necesario modificar.

Arnett (1999) establece que efectivamente hay suficiente evidencia empírica para afirmar que durante la transición adolescente se genera una mayor incidencia de problemas con los jóvenes, particularmente relacionados con sus padres, conductas de riesgo e inestabilidad emocional, pero ello no debe asociarse con una etapa naturalmente conflictiva y dramática. En esa misma línea de pensamiento hacia un nuevo paradigma adolescente, Craig y Baucum (2009) explican que durante la adolescencia lo que sucede es que:

Hay una expansión de la capacidad y estilo de pensamiento que aumenta la consciencia del individuo, su imaginación, su juicio e intuición. Estas mejores habilidades conducen a una rápida acumulación de conocimientos que extienden el rango de problemas y cuestiones que enriquecen y complican su vida.” (p.368)

El desarrollo positivo de los adolescentes

Bajo este nuevo paradigma, lo que los adolescentes enfrentan entonces son una cantidad de retos que van a aportar a la construcción de su identidad personal. Según Carlos Jaurrieta (2015) la adolescencia se presenta como riesgo y como oportunidad” (p.18) que ofrece la posibilidad de que el adolescente transite por una etapa rica en retos que le presente oportunidades para promover el crecimiento y desarrollo de la autoestima y la personalidad, surgiendo así el modelo centrado en el desarrollo positivo adolescente. Este percibe los años de transición adolescente como una ventana de oportunidades para que los jóvenes desarrollen competencias personales que promuevan su éxito de manera individual y comunitario a lo largo de su vida.

Así como el paradigma de la adolescencia bajo la concepción del storm and stress venía acompañada por una visión deficitaria en el cual se deben analizar las debilidades y corregir los errores, este nuevo paradigma viene acompañado por una propuesta de cambio hacia una visión salugénica de la adolescencia en la cual se da prioridad a la promoción de lo mejor del ser, que debe comenzar por potenciar lo que sí se tiene.

Desde esta nueva óptica, la adolescencia se percibe como una ventana de posibilidades y los adolescentes como un recurso que debe desarrollarse para que florezca y aporte a su comunidad.

¿Alguna vez te planteaste la perspectiva del un desarrollo positivo para los adolescentes?

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