Desarrollo Positivo Adolescente

Los conceptos predecesores al Desarrollo Positivo Adolescente (DPA) se observan por primera vez en la agenda política de Estados Unidos en los años 50, ya que en la postguerra la delincuencia juvenil, el abandono de la escuela y del hogar, entre otros hechos, comenzaron a hacerse factores de problemas demasiado comunes para la juventud norteamericana.

Las primeras intervenciones se ubicaron desde la contención creando programas para ayudar a aquellos adolescentes en esas situaciones.

Posteriormente, surge la visión de la prevención como propuesta para evitar que más jóvenes cayeran en los programas de contención que se habían creado y es a partir de los años 70s que popularizan programas de prevención de drogas, anti tabáquicos, abandono escolar y embarazo precoz.

Durante todo ese período funcionó la Administración para el Desarrollo Adolescente y la Prevención de la Delincuencia (YDDPA: Youth Development and Delinquency Prevention Administration en inglés), un ente federal que administraba estos programas cuyo objetivo era identificar los rasgos protectores en los adolescentes en su proceso para combatir la delincuencia.

Este organismo identificó cuatro (4) elementos que hacían sentir mejor a los adolescentes y los ayudaban a mantenerse alejados de conductas riesgosas:

  • El sentido de competencia.
  • El sentirse útiles.
  • El empoderamiento.
  • El sentido de pertenencia.

En la década de los 80s este movimiento gana adeptos puesto que se hacía ya evidente que los programas de prevención no eran suficientes para generar cambios significativos en la juventud americana y convertir a los jóvenes en situación de riesgo en miembros productivos de la sociedad; es en aquel momento donde se entiende por primera vez que tener una juventud sin problemas no significa que esté preparada para la adultez. 

El Desarrollo Positivo Adolescente (DPA) se plantea como una filosofía que propone una nueva visión de la adolescencia que surge a partir de los estudios sobre la Psicología del Desarrollo y la Psicología Positiva; su objetivo principal es desarrollar programas para niños y adolescentes que potencien el aprendizaje de las competencias que los ayudarán a adaptarse con éxito a los desafíos de la vida. 

Existen diferentes perspectivas teóricas que buscan identificar las competencias cognitivas, sociales, emocionales y morales que conllevan a un individuo a ser eficiente en su entorno y estar comprometido con la comunidad y aquellos a su alrededor.

El DPA propone que la prevención de conductas riesgosas de los adolescentes no implica una adultez saludable y exitosa, por lo cual se requiere la promoción y desarrollo de herramientas internas individuales que fomenten efectivamente la toma de decisiones adecuadas para lograr una sana transición a la adultez. 

Este modelo adopta la perspectiva centrada en el bienestar y pone énfasis en las condiciones saludables para el desarrollo de los jóvenes. Adicionalmente, el DPA expande el concepto de la salud para que incluya las habilidades, conductas y competencias necesarias para lograr éxito social, académico y profesional. 

Este modelo asume que la base de la conducta y desarrollo personal están en las relaciones con el contexto de cada individuo; por esto, cualquier cambio de comportamiento y actitud es la consecuencia de la interacción con el mundo. (Antolín et al., 2011)

Para lograr la construcción de un modelo de DPA lo fundamental es identificar los elementos que constituyen su desarrollo. 

En la actualidad se han desarrollado diferentes teorías de las cuales surgen de diferentes programas e intervenciones que ayudan a la comprensión y el desarrollo de esta nueva área de estudio, al igual que el nacimiento de conceptos particulares para el DPA. 

Cada teoría agrupa las competencias personales de diferentes maneras, pero todas coinciden con el propósito de identificar las competencias y fortalezas que pueden permitir el desarrollo saludable de los adolescentes y la transición a una adultez productiva y satisfactoria.

Uno de los modelos iniciales y principales que se presenta para el desarrollo positivo adolescente, el cual ya ha sido trabajado por diferentes grupos de investigación y con el cual se desarrolló el programa propuesto en este proyecto es el modelo de las 5Cs. Este es el modelo más popular, reconocido, utilizado y desarrollado dentro de este campo de estudio.

Fue Robert Little en 1993 el primero que propuso el modelo en su publicación What’s working for Today’s Youth: The issues, the programs, and the learnings (Lo que está funcionando en nuestra juventud: los temas, los programas y las enseñanzas) para el Instituto de Niños, Adolescentes y Familias y luego fue Richard Lerner y parte de su grupo de investigación en 2005 quién lo desarrolló completamente al agregar un componente más a la teoría original. 

Little y Lerner plantearon que el bienestar y crecimiento del individuo depende de las interrelaciones continuas y dinámicas que se producen entre él y sus contextos sociales. Se concibe el desarrollo positivo del adolescente al lograr conductas valoradas social y personalmente durante el desarrollo vital de esta etapa evolutiva. 

El objetivo es adquirir y potenciar integralmente en el adolescente lo que ellos denominan las 5Cs, descritas como:

Competencias: Referida a la capacidad para mostrar un buen desempeño en distintas áreas de actividad (social, académica, cognitiva y vocacional). Incluye habilidades sociales como la asertividad, habilidades de resolución de conflictos, competencias cognitivas como la capacidad para tomar decisiones, y académicas.

Carácter: Es el respeto por las normas sociales y culturales, la adquisición de modelos de conducta adecuada, el sentido de lo correcto o incorrecto (moralidad) e integridad. También incluye el autocontrol y la ausencia de problemas externos o conductuales.

Conexión: Se refiere a los vínculos positivos con personas (familia, iguales, adultos) e instituciones que se reflejan en intercambios bidireccionales.

Confianza: Es un sentido interno de valoración global positiva de uno mismo y de autoeficacia: autoestima, identidad y autoeficacia

Cuidado: Un sentido de simpatía y empatía e identificación con los demás. (Oliva, 2008)

Las tres primeras Cs corresponden a la dimensión externa de la persona, mientras que las dos últimas refieren a la dimensión interna. Si las cinco Cs se encuentran presentes en el adolescente, entonces surge en ellos una sexta C que representa la Contribución a sí mismo, a la familia, a la comunidad y a la sociedad civil. Esta contribución tiene un componente conductual y un componente ideológico. (Oliva, 2008).

Propuesto por el Search Institute en 1999, los recursos o activos para el desarrollo se refiere a los recursos personales, familiares, escolares o comunitarios que proporcionan el apoyo y las experiencias necesarias para la promoción del desarrollo positivo del adolescente.

Se trata de 40 recursos o atributos (20 internos y 20 externos) que tienen un efecto acumulativo y que aumentan la capacidad de los adolescentes, las familias, las escuelas y comunidad, para facilitar el desarrollo saludable y aumentar la resistencia a los factores de riesgo.

De esta manera, cuando se llevan a cabo acciones que fortalecen el sentido de identidad, al igual que cuando se recibe apoyo social, se promueve el desarrollo positivo.

Bajo este modelo, los jóvenes que logren recaudar la mayor cantidad de activos posibles gozarán de un mejor desarrollo adolescente, el cual se refleja en el éxito escolar, el interés por los demás, las conductas prosociales, el mejor cuidado de la salud, el alejamiento a conductas de riesgo y una mejor capacidad para superar las adversidades (Oliva, 2008).

A partir del estudio empírico La Promoción del Desarrollo Adolescente: Recursos y Estratégias de Intervención (Antolín, Hernando, Oliva, Parra, Pertegal & Ríos, 2008) se agrupan habilidades y competencias en 5 subgrupos: área cognitiva, área social, área moral, área emocional y área de desarrollo personal. Las primeras cuatro rodean la última en un gráfico de flor del cual surge el concepto que ellos denominan Florecimiento (Thriving). 

Este proceso de florecimiento personal es para estos investigadores la base fundamental para el desarrollo positivo.

El gráfico de flor representa el proceso integral del desarrollo personal y las relaciones saludables que el adolescente debe provocar con su contexto para así florecer y contribuir de forma positiva a la sociedad en la cual vive. 

El núcleo, representado por las competencias personales, nutre a los pétalos de la flor, las cuales son en ésta representación las otras cuatro áreas previamente identificadas. De igual forma, las otras competencias promueven el fortalecimiento del área de desarrollo personal. La relación bidireccional e integral del proceso de crecimiento es fundamental en la propuesta del DPA.